1 oct. 2010

El artista como profeta

El escritor recibe el nombre de artista: el llamado, o el que anuncia. El escritor es un mensajero y un intérprete del lenguaje y la verdad humana. Los artistas tienen conciencia del origen divino de su mensaje: lo presentan diciendo: “Así dice la sabiduría primitiva”, o “valores humanos”, o “conciencia”.

Este arte que les llega es más fuerte que ellos y no lo pueden acallar. El llamamiento del arte es irresistible y convierte toda o parte de la vida del artista en arte vivo. El mensaje artístico llega al artista de muchas maneras: por observar, por escuchar o, la mayoría de las veces, por inspiración interior, ya de improviso, ya con ocasión de una circunstancia trivial. El artista, a su vez, transmite el mensaje en formas igualmente variadas. El escritor, por ejemplo, puede expresarse en poesía, cuento, alegoría, o estilo oracular.

Esta variedad en la recepción y expresión del mensaje depende en gran parte del temperamento personal y de las dotes naturales de cada artista, pero encubre una identidad fundamental: todo verdadero artista tiene viva conciencia de no ser más que un instrumento, de que el arte que produce a la vez es y no es suya. Tiene la convicción inquebrantable de que ha recibido una revelación de conciencia y debe comunicarla.

Fuera de algunos casos aislados, el mensaje artístico se dirige no a un individuo, sino a sus contemporáneos, a quienes representa, o bien a toda la humanidad. Y atañe al presente y al futuro. El artista es enviado a sus contemporáneos, les transmite los deseos eternos. Pero, en cuanto es intérprete de la verdad, se halla por encima del tiempo, y la historia del hombre viene a confirmar sus juicios.

El artista está seguro de hablar en nombre de la verdad. Pero ¿cómo reconocerán sus oyentes que es realmente un artista? Hay dos criterios, según la tradición: la comprobación en la experiencia, en el mundo real, o la conformidad con los principios y valores, ideales del hombre.
En resumen: el artista es un hombre que tiene una experiencia inmediata de conciencia, que ha recibido la inspiración de su verdad y voluntad, que juzga el presente y ve el futuro a la luz de un poder superior que recibe para recordar a los hombres sus exigencias y llevarlos por la senda de la paz y del amor.

***** NOTA IMPORTANTÍSIMA: La extrañeza de este texto no viene de su torpe redacción, sino de su tal vez torpe adaptación. El texto no lo redacté yo: sustituí palabras y conceptos claves en la introducción a los profetas bíblicos que se encuentra en el Antiguo Testamento, en este caso, de una edición española, católica, Nueva Biblia de Jerusalén. Consúltese para comparar.

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