15 jul. 2009

viajar

Acabo de volver de viaje.... ¿Qué significa eso? Huir, rodear, recorrer, ir en busca de algo. Es estar siempre en movimiento. Pero de cierta forma, es quedarse parada y dejar que los lugares cambien... tú eres la única constante. Por lo tanto, terminas dando contigo mismo. Mejor que cualquier buena vista al espejo, un viaje para ver qué hay realmente dentro de ti. ¿Qué sentirás al ver el atardecer sobre la laguna, las crecientes olas del mar, y las constelaciones que no aparecen en la ciudad?... y qué dejarás de sentir. Es la mejor prueba de amistad para tus compañeros de viaje. Una limpieza para extrañar al hogar. Analicé mucho la vida del viajero, la vida nomádica con miedo a estar quieto en un mismo lugar. ¿Será la mayor de las huidas? ¿O será una valiente forma de autosuficiencia y eterno descubrimiento interno? Creo que terminas perdiéndote a ti mismo... cuando las casas ajenas, paisajes extraños, y cenas con desconocidos se vuelven tu hogar, ya no lo tienes, y sin hogar, ¿dónde está tu ancla y dónde estás tú?
Viajar significa muchas cosas, y no por nada un viaje en drogas es denominado así (reafirma que el viaje en realidad es interno). Viajar es empujar fronteras y rebasar el horizonte cien veces y algunas más... siempre buscando, siempre sin saber qué. Es cambio, y es juego. El mundo se mueve y reacomoda bajo tus pies, y esto puede generar náuseas.
Viajar es tejer una telaraña. Todo consiste en redes, en puntos de intersección que se cruzan y entrecruzan. Formar nudos con un árbol,un sombrero, un listón en el viento, otros viajeros, las rocas de una playa. El tiempo es soles y lunas, y un gran reloj de arena marca inicio y final.
Es impresionante lo fatalista que uno se vuelve- siendo espectador, sientes que la marea te habla, que tus fortunios e infortunios son voluntad de una fuerza mayor, que cada cosa que te pasa y persona que conoces viene cargada de ella para determinar la forma que tendrá tu telaraña. Es un juego de poder contigo mismo y el mundo, donde ambos se confunden. O contigo mismo y los hongos de San José del Pacífico, que también te hablan de la vida en las cosas y en lo grande pero pequeño que eres ante el tiempo y tu entorno.
de esa experiencia nace el siguiente poema(?)que escribí de VIAJE.



y la ola es un reloj de arena.
mide el tiempo al compás de su ritmo interno
algunas cosas no se olvidan ni en el desierto
en el mar todo se disuelve
eligiendo y revolviendo palabras
buscando ventiladores para volar semillas
acosentada en la roca que salpica
baña y sala y pica
estoy donde se juntan las espumas
se revuelcan y se abruman
crucé montañas (desliz de curvas)
y soñé con las tortugas.
en el agua vivo (no quiero volver)
al sillón de pan y miel
a la pantalla
al parque, el super y el deber.
conocí algo más grande que yo
aire limpio para inflarme
vi sombras y telarañas de vida
(kaleidoscopios de movimiento interno,
del rebotante diálogo de las orillas).
el tiempo es largo y todo es posible
origami
el cielo habla con su coro de relámpagos
la niebla es Antártica.
libres de su afán por explicar lo inexplicable
las palabras se vuelven pájaros
llovió sonido de significantes
ecos concretos y sus amantes
y pudimos expresar ornamentos de verdades.
mi cuerpo era baile
y en todo movimiento: la luna
calor humano y termina el camino
duermo, pequeña y borrada
Vena río en las hojas del destino.

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